Si de géneros musicales se trata… el bolero

Numerosos han sido los estudios dedicados a este género musical que ha mantenido una extraordinaria vitalidad, no solo en la cultura musical cubana sino también en la música de Iberoamérica. El bolero forma parte del complejo de la canción cubana y es una de las especies genéricas que ha alcanzado mayor importancia y trascendido los diferentes planos del devenir cubano hacia la música universal.

Según los historiadores del género el surgimiento del bolero cubano data del siglo XIX y su nombre está dado por la popularidad que alcanzó en Cuba el bolero español junto a otros géneros cancioneriles y bailables hispánicos como polos, seguidillas y tiranas, estos últimos fueron desapareciendo según avanzaba el siglo mientras que los boleros fueron los de más presencia y alcanzaron mayor destaque.

Boleros de España, actuación del Ballet Folclórico de Madrid

Tras una lenta evolución a todo lo largo del XIX durante la que fue perdiendo sus características originales, asimiló el esquema formal binario que empleaba la canción cubana de la segunda mitad del siglo. Su métrica ternaria en compás de tres por cuatro desapareció gradualmente al adoptar el patrón rítmico impuesto por el rasgueo guitarrístico en la canción tradicional y que devino esquema representativo en esta especie cantable: el cinquillo.

Durante el siglo XIX, el bolero coexistió con otros ritmos como la contradanza, el danzón y la habanera. Esto contribuyó esencialmente a una retroalimentación genérica que nutrió al bolero de diversas fórmulas rítmicas en su acompañamiento. El conocido cinquillo fue el patrón básico del danzón asimilado por el bolero como base del género.

Se considera a Pepe Sánchez como el precursor de esta modalidad de la canción en Cuba a partir de las últimas décadas del 1.800 junto al fecundo movimiento de la trova tradicional. Durante mucho tiempo el bolero se mantuvo en la preferencia de los trovadores cubanos. Estos boleros tradicionales enriquecieron notablemente el repertorio cancionístico de la época y trascendieron los marcos de la creación popular al ser incorporados con un mayor grado de elaboración al teatro musical y a la música profesional.

Lisset y Willy Chirino, “Tristezas” de Pepe Sánchez

Tristezas, fechado en 1883, es el título del bolero considerado por los historiadores y estudiosos de la música cubana como el primer bolero escrito y que muestra las características estructurales que definirían a este tipo de canción. Su autor fue el trovador santiaguero Pepe Sánchez. Este sirvió de modelo a partir del cual surgirían obras posteriores del propio Sánchez y otros trovadores discípulos de este en la región de Santiago de Cuba. En el bolero Tristezas están presentes los rasgos musicales caracterizadores del género. Estructura formal Binaria, dos partes de ocho compases cada una con su consiguiente repetición. En sus inicios se cantaba a dos voces acompañadas por dos guitarras y en ocasiones se le añadía algún instrumento de percusión menor y en la estructura rítmica el connotado cinquillo. Las principales temáticas utilizadas en los textos fueron el amor, cantos de alabanza a la mujer como imagen de culto, así como la exhaltación de la naturaleza. Entre los compositores de esta primera etapa de la trova se encuentran Sindo Garay, Rafael Gómez (Teofilito) y Manuel Corona.

Hacia la primera mitad del siglo XX, el bolero interacciona con otros géneros musicales como el son dado el apogeo y popularidad de este último y se adapta a nuevos formatos instrumentales como los tríos y septetos. Estableciéndose distintas variantes como el bolero-son, bolero-cha, bolero-mambo y bolero moruno, derivadas de esta adaptación entre géneros.

Trío Matamoros, “Lágrimas negras

El bolero evolucionó a lo largo del siglo XX, la difusión en la radio y la televisión y el cine contribuyó a la expansión y auge del género no solo en Cuba sino en otras latitudes de América y España. El bolero se convirtió en la base para el desarrollo de la canción romántica. Muchos han sido los representantes mundiales del género entre ellos podemos mencionar a Agustín Lara, Roberto Cantoral, Armando Manzanero en México, Bobby Capó, Cheo Feliciano, Danny Rivera en Puerto Rico, Rocío Durcal, Moncho o los Sabandeños en España, Mario Clavel, Los Cinco Latinos en Argentina, Antonio Machín, Benny Moré, Frank Dominguez, la generación del filing y un listado interminable de grandes figuras que han marcado la presencia y supervivencia del género hasta nuestros días.

Omara Portuondo, “Dos gardenias” y “Bésame mucho
Fuentes:

  • Helio Orovio (1995) El Bolero Latino, La Habana, Letras Cubanas.
  • Alicia Valdés (2000) Nosotros y el Bolero (Compilación de varios autores) La Habana, Letras Cubanas.
  • Mirna Guerra (1996) El Bolero en la música lírica, Ponencia dictada en el X Coloquio Internacional sobre el Bolero. La Habana.
Imagen de cabecera: fotograma de la película de animación Chico y Rita de Fernando Trueba. Tomado de www.20minutos.es

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