Homenaje al Son Cubano en los premios Grammy Latino

Por: Imilka Fernández.

Tres álbumes de autoría cubana compiten en la misma categoría al Mejor Álbum Tropical Tradicional en los Premios Grammy Latino de este año: No quiero llanto. Tributo a Los Compadres realizado por el Septeto Santiaguero conjuntamente con José Alberto “El Canario”, El alma del Son. Tributo a Matamoros de Alain Pérez y Locos por el Son el debut discográfico de la agrupación Sonlokos.

En esta ocasión, por estar dedicados a agrupaciones que son referencia obligada de nuestra música, nos ocuparemos de los dos primeros álbumes, excelentes muestras que dan crédito a las palabras del sonero cubano Ignacio Piñeiro, auténtico representante de la savia musical popular de Cuba y sin duda alguna, un visionario que entre síncopas y clave nos hablaba en su canto de la trascendencia y vigencia del son cubano. “El son es lo más sublime para el alma divertir, se debiera de morir quien por bueno no lo estime.

Un tributo sin lágrimas

Los Compadres, Baja y tapa la olla

Fue el conocido dúo cubano Los Compadres la inspiración de No quiero llanto. Su popularidad los hizo recorrer varios escenarios de América y Japón, y toda Cuba bailó al ritmo de sus sones, guarachas y boleros entre 1949 y 1983. Integrado en una primera etapa por Lorenzo Hierrezuelo y Francisco Repilado “Compay Segundo” y en un segundo momento por Lorenzo Hierrezuelo y su hermano Reinaldo Hierrezuelo “Rey Caney”, siempre fueron verdaderos exponentes de la raíz musical más auténtica de Cuba, la del son tradicional, nacido en Oriente, lleno de humor, de la alegría montuna y con una propuesta expresiva de ambiente festivo que quedó impregnada en nuestra música y en la naturaleza de los cubanos.

Septeto Santiaguero y José Alberto “El Canario”, No quiero llanto

El Septeto Santiaguero ha recreado estos sones clásicos incorporando nuevas sonoridades, experimentaciones que a partir de la base tímbrica del septeto tradicional, ha aceptado la intervención de otros instrumentos como flauta, saxofones, coros, trabajo al estilo vocal sampling y hasta una conga santiaguera con la típica corneta china. Por momentos se siente charanga, o se siente el paso de Adalberto Álvarez por el son cubano, o se siente timba, pero sin violentar la estructura del son. Toda una fiesta de gran diversidad y colorido al más auténtico estilo cubano.

Para este disco el Septeto Santiaguero ha repetido una fórmula que les fue muy efectivo en su disco anterior Vamos pa’la fiesta (2012) una producción que contó con la participación de estrellas invitadas de la salsa latina como Rubén Blades, Jimmy Bosch, Cheo Feliciano y José Alberto “EL Canario”, quien repitió en esta ocasión porque se siente un admirador incondicional de Los Compadres por la popularidad en su Santo Domingo natal. También estuvieron presentes en este doble álbum Oscar D’ León, Aymeé Nuviola, Andy Montañez, Ismael Miranda, Tiburón Morales y muchos artistas invitados.

Septeto Santiaguero y Oscar D’León, Mi son oriental.

No quiero llanto habla de la Cuba toda, de su musicalidad y de su poderosa intervención cultural en toda la zona del Caribe y de la interrelación de los géneros de la música cubana. Una propuesta que respeta ante todo la tradición y exquisitez de un género que evoluciona sin perder la esencia de su raíz.

El alma de Alain Pérez

Con El alma del Son de Alain Pérez hay más de Cuba en los Grammy Latinos. Un disco hecho a conciencia donde el músico y bajista cubano nos muestra un lado bien tradicional dentro de su reconocida versatilidad. Este tributo a los Matamoros, es también un homenaje a la raíz de nuestra música y al son cubano.

Alain Pérez, El fiel enamorado de Miguel Matamoros.

El popular Trío Matamoros, liderado por Miguel Matamoros fue fundado en 1925 junto con Rafael Cueto y Siro Rodríguez en Santiago de Cuba. Fueron los auténticos representantes del son desde finales de la década de los ’20 y lograron realizar innumerables grabaciones que ayudaron a que su música perpetuara y se convirtiera en el sello de la sonoridad de Cuba.

Trío Matamoros, Son de la loma.

Con El alma del Son, Alain Pérez nos invita a un paseo por las canciones de Miguel Matamoros: sones, boleros, y bolero-son, que se han convertido en clásicos de la música cubana por la sencillez de su estructura, sus armonizaciones, por su rítmica y por su lírica llena de romanticismo y de ese humor que tanto caracteriza al género musical.

Sin perder la esencia de esta “sencillez”, Alain incorpora sonoridades nuevas que se ajustan al concepto de tradicional que predomina en el disco, son algunos elementos de color que le otorgan cierto toque de frescura al álbum. Le ha añadido acordión, trombones que por momentos nos hace percibir cierta ambigüedad estilística, pero que realmente funcionan como innovación y experimentación. Sin dudas, hay influencias y conexiones que Alain establece de manera inevitable en su música por la diversa información que ha recibido desde el su práctica como músico y como creador, elementos que le han enriquecido y que también por otra parte, le han autentificado en sus raíces.

También en la realización de este disco han estado invitados artistas españoles reconocidos como Diana Navarro, Lolita, Café Quijano, la cubana Lucrecia, Marco Rodríguez, entre otros, y cabe señalar que algunas de estas colaboraciones logran mayor acierto que otras. Las conexiones entre el flamenco y la música cubana siguen demostrando que son todo un mundo por descubrir y disfrutar.

Alain Pérez y Lolita, Nadie se salva de la rumba.

Con estos dos doble-álbumes No quiero llanto. Tributo Los Compadres del Septeto Santiaguero y El alma del son. Tributo a Matamoros sale ganado la música cubana. Desde dentro de la isla o desde fuera, lleno de influencias y de colorido, desde diferentes perspectivas, o en cuatro tiempos: Matamoros, Los Compadres, Septeto Santiaguero y Alain Pérez, el Son permanece como esencia y síntesis de cubanía.

Fuentes: