Si de géneros musicales se trata… La Danza Cubana

Por: Mirna María Guerra

Durante el siglo XIX la confluencia de los elementos culturales africanos e hispánicos se consolidaron en la música a través del baile, manifestando en la contradanza y la danza criollas los primeros rasgos de identidad nacional. Estos géneros bailables se nutrieron de la música de los sectores más populares y de los motivos melódicos presentes en los géneros popularizados de la música de concierto de la época como las romanzas, arias de óperas y zarzuelas. Todos estos elementos fueron sintetizados por los compositores criollos transformando las contradanzas y danzas en los géneros más importantes dentro de la música de baile y de concierto a lo largo del siglo.

José María Vitie y la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, “Danza de fin de siglo

La Danza Cubana es un género músico-bailable puramente de salón estrechamente vinculada a la Contradanza de la cual deriva, con ella mantuvo una estructura musical similar pero tras un proceso de simplificación varió su denominación al de Danza. Quizá la diferencia más notoria entre ambos géneros radica en el plano danzario, es decir en el modo de bailar. En la Danza todavía se mantienen las coreografías basadas en figuras de la Contradanza (Paseo, Sostenido, Cadena y Cedazo). Al decir de la musicóloga Ana V. Casanova una de las figuras “el cedazo llegó a adquirir tanta independencia desde los años 30 en la coreografía de este baile que muchas parejas bailaban solo esta figura y no danzaban las figuras que le antecedían” (1); de este modo se establece la Danza, además, como un baile en pareja donde por primera vez el hombre y la mujer inician el baile en una posición social cerrada (2).

Esta forma adoptada por los bailadores y popularizada en la segunda mitad del XIX dio paso a un baile de figuras enlazadas que cobró auge hacia finales de la centuria el Danzón, así pues la danza cubana representó el cimiento de donde se derivó el danzón que, a la postre, se constituiría en el baile nacional de Cuba gracias a la clarividencia creativa de Miguel Faílde (1852–1921).

Tras esta rápida evolución de la música danzable a lo largo del siglo XIX, y ya claramente diferenciada rítmica y estructuralmente de sus modelos europeos, los géneros de la Contradanza y la Danza son asimilados por los compositores de la música de concierto y trasladados a un plano más sofisticado presente en las miniaturas para piano de los músicos más notorios de la época entre los que podemos mencionar las figuras de Manuel Saumell, Ignacio Cervantes y Nicolás Ruiz Espadero. Las partituras escritas de la danza por estos años todavía mantuvieron el esquema formal binario tradicional de la contradanza con dos secciones claramente contrastantes, que mantenía también un metrorritmo binario con la utilización de esquemas rítmicos bien diferenciados en el bajo y en los compases binarios del 2/4 y el 6/8.

Trío Cervantes, “La carcajada” de Ignacio Cervantes

Sin lugar a dudas el compositor decimonónico más destacado en la creación de Danzas para piano fue Ignacio Cervantes Kawanagh, quien alcanzó el perfeccionamiento en estas composiciones mostrando un alto nivel técnico en el manejo del instrumento y elevando las pequeñas formas bailables a la categoría de concierto, por lo cual fue mayormente reconocido. Ignacio Cervantes escribió también gran cantidad de obras entre las que se incluye sinfonías de cámara y una ópera, desarrolló una brillante carrera internacional como concertista y obtuvo el Premio en el Conservatorio de París en el año 1886. Fue Cervantes el compositor cubano más influyente del siglo XIX y dejó un gran legado de Danzas impregnadas de un profundo espíritu nacionalista.

Muchos han sido los compositores que siguieron creando Danzas para piano desde el siglo XIX hasta nuestros días. Uno de los continuadores y enriquecedores de este género fue el gran pianista y compositor Ernesto Lecuona Casado quien impregnó sus obras de una gran belleza, dificultad técnica y elevado virtuosismo. Casi todos los compositores del siglo XX han incluido danzas en sus catálogos y aún las nuevas oleadas de creadores continúan dando presencia a este importante género de nuestra música.

Mauricio Vallina, “La conga de medianoche” de Ernesto Lecuona

La Danza constituye el soporte rítmico musical del que se originaron otros géneros trascendentes de la música cubana, en el plano bailable el ya mencionado Danzón y en la música vocal La Habanera.

Referencias:

Fuentes:

Imagen de cabecera: Manuel Saumell e Ignacio Cervantes. Fotos de commons.wikimedia.org

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