Si de géneros musicales se trata… la zarzuela

Por: Mirna Guerra.

La Zarzuela, género musical genuinamente español, extendió su ámbito de proyección más allá de las fronteras peninsulares y encontró en las Américas y específicamente en Cuba un espacio para sus representaciones. La isla de Cuba constituyó un punto neurálgico de confluencias económicas, sociales y culturales de extraordinario valor para la metrópoli española. A lo largo del siglo XIX, La Habana se convirtió en una de las plazas teatrales más importantes de toda la América en la que gran cantidad de compañías de teatro, ópera y zarzuela experimentaban sus propuestas escénicas y en dependencia del éxito alcanzado continuaban su periplo por el resto del continente Americano. A La Habana eran traídos los últimos estrenos realizados en Europa y se presentaban casi a la par que en la península, hecho que propició el gusto del público cubano por este tipo de música.

Las primeras referencias sobre representaciones de zarzuelas en Cuba están fechadas en la última década de 1700. La prensa escrita de la época habla de temporadas mas o menos estables de compañías zarzuelísticas radicadas en la Isla hacia 1790 con espectáculos musicales y danzarios en los que se difundían las Tonadillas Escénicas. Es importante destacar que el gusto por este tipo de representaciones encontró eco inmediatamente en la sociedad habanera de la época que financiaba en gran medida estos espectáculos y que rápidamente integró este tipo de actividad como un hábito social de gran importancia durante casi todo el siglo XIX. (1).

Compositores relevantes de la música escénica española como Joaquín Gaztambide y Manuel Fernández Caballero residieron durante años en la Isla, donde se hicieron cargo de importantes instituciones como la orquesta de La Habana y la compañía del Teatro Tacón, la plaza teatral más importante de la Isla durante toda la centuria. Otros nombres menos conocidos pero que también probaron fortuna en Cuba fueron el maestro de orquesta y compositor español Casimiro Espino (1845 – 1888) o el sevillano Isidoro Hernández (1840 – 1888), quien además de compositor de aires Americanos también compuso zarzuelas entre las que destaca Un Sevillano en La Habana, los maestros Rubio y Marín con el Sainete Los de Cuba, el catalán José Freixes con los títulos Todos locos o ninguno y Colegialas son colegialas, o el reconocido compositor de habaneras Sebastian Yradier, por solo mencionar algunos.

12675192_10153912172438850_833003445_oLos compositores españoles utilizaron la temática cubana describiendo en sus zarzuelas la visión idealizada del trópico mediante la que expresaban las emociones y experiencias vividas allí, con claras alusiones a la sensualidad y seducción del amor tropical, prodigando a la mujer criolla y mulata como símbolos de la nostalgia de los aires caribeños, en ocasiones parodiados en la música y el argumento. En contrapartida algunos autores comprometidos con los acontecimientos políticos del siglo XIX y haciendo referencias a las gestas revolucionarias que estaban ocurriendo en la Isla, crearon títulos relativamente comprometidos en los que mostraban los ideales enfrentados durante “las guerras de independencia”. Ejemplo de ello lo encontramos en la zarzuela española En busca del Diputado donde destaca la habanera La Isla de Cuba, en la que el personaje de Cuba encarna el resumen de las luchas libertarias. Es importante destacar que muchas de estas zarzuelas compuestas por compositores españoles se estrenaron con éxito en Madrid.

La preponderancia del teatro musical en el ámbito cubano alcanzó un especial significado en la labor creativa de muchos compositores nacionales quienes encontraron en este género el vehículo ideal para dar a conocer una gran variedad de repertorio. Los autores criollos vieron en la zarzuela el medio idóneo para expresar sus ideas nacionalistas y para incorporar a la escena los géneros criollos populares como las guarachas y contradanzas. En este tipo de representaciones se recurrió a la utilización de personajes típicos cubanos así como a géneros musicales propios para diferenciarse en parte de las zarzuelas españolas. De este modo ganó en importancia la creación teatral de carácter nacional pero aún con influencias españolas. Una de las compañías más relevantes en este tipo de representaciones fueron Los Bufos Habaneros, quienes establecieron sus temporadas en el teatro Villanueva, con un nuevo modelo espectáculo donde se llevaban a escena los tipos y costumbres de moda, esta nuevo enfoque fue aceptado de manera inmediata por el público cubano, que vio reflejadas situaciones cotidianas en muchos de los personajes que se llevaron a escena, entre los más populares y que aún hoy se conocen se encuentran el gallego, la mulata, el negrito y el guajiro.

La música que se hacía para este tipo de representaciones se alejó de las complejas formas de elaboración que le imponía la música de concierto y estuvo estrechamente vinculada con los géneros musicales más populares. De estos se tomó la riqueza rítmica e interpretativa que emanaban especies como la habanera, la guaracha y el bolero, e incorporaron otras nuevas como la criolla, la clave y la guajira, de este modo se logró una interrelación entre los dos lenguajes sonoros, la música lírica y la popular. Por otra parte se convirtió en regularidad la inclusión de boleros y habaneras como números obligatorios dentro de las zarzuelas y revistas que se presentaban en el teatro sobre todo hacia finales del siglo XIX y en las temporadas del Teatro Alhambra en las primeras décadas del XX y que aún se conservan como números sueltos las que han pasado a engrosar el repertorio cancionístico cubano.

12698786_10153912173888850_1828259255_oEntre los compositores nacionales que abordaron el género se mencionan a Laureano Fuentes con Las Desgracias de un Tenor o el Do de Pecho, Ignacio Cervantes con la zarzuela El Submarino, José Marín Varona con las obras El Brujo, Ábreme la puerta, El Hijo del Camagüey y El alcalde de la Güira o a Manuel Mauri con Regino en el Convento, así como Jorge Anckermann con un gran número de títulos como El Bolero, La Gran Rumba (parodia de La Gran Vía), La segunda república, La rumba en España y La isla de las cotorras por solo mencionar algunos.

A diferencia de la zarzuela española, en Cuba el género cayó en declive en la primera mitad del siglo XX, mientras que en España el interés por el género se reavivó gracias a los diferentes medios de difusión como la radio, la televisión o las producciones discográficas y a la creación de compañías de zarzuela que han despertado el interés de las jóvenes generaciones de cantantes.

Referencia:

(1) Joya, Alberto: La Zarzuela en Cuba. www.mundoclasico.com

 

Imagen de cabecera: detalle del cartel de la zarzuela "La del manojo de rosas" para su 
representación en el Teatro Circo de Albacete. Vía wwww.albacete.es