Del espectáculo cubano: el gran Fellove

Francisco Fellove con Chucho Valdés, “Mango Mangüé

Francisco Fellove Valdés es sin dudas una de las figuras más carismáticas de la cultura cubana. Con su típico atuendo, que recuerda los de un rey africano, este cantante, bailarín y compositor, conquistó varias salas del mundo. Su simpatía y su gracia eran sólo el preámbulo para iniciar una noche de especial diversión con música de la buena. Sus improvisaciones rítmicas repartidas entre su voz y los movimientos de su cuerpo, eran el complemento perfecto de su puesta en escena. Fue un excelente profesional y un profundo conocedor del espectáculo que conquistó el mundo desde una diversidad llena de color… África, Caribe, América, Cuba, todo en una voz y una esencia: el Gran Fellove.

Mango Mangüé, inspirada por un pregón callejero, es quizás la canción más reconocida de este ilustre músico cubano que nació en el barrio de Colón en La Habana el 7 de octubre de 1923. Fue compuesta a los 17 años y la escribió en la casa del Niño Rivera, gran amigo suyo. Pero Fallove abrazó también con fuerza la línea del feeling del bolero cubano y su espíritu rumbero se percibe en sus improvisaciones y su rítmica peculiar. Es por eso que al adentrarnos a su discografía este cantante nos sorprende con una versatilidad aplastante que invita a conocer más de cerca su talento natural.

Francisco Fellove, “Sagcuiri

En 1955 viaja a México, acompañado de su gran amigo el compositor y representante por excelencia del feeling José Antonio Méndez. México era en aquel entonces una de las plazas principales que gustaba y apreciaba la música cubana, aunque no tenía aún un gusto definido por una música más movida, llamada Tropical.

La buena suerte lo condujo hasta Mariano Rivera Conde, un dinámico gerente de la Víctor en México, muy vinculado con el nacimiento de figuras como Toña la NegraBenny Moré, a través de él le llega la propuesta de grabar un disco y la adjudicación de su nombre artístico: el Gran Fellove.

A partir de este momento se comienza a conocer su música y logró participar en la última película que realizara Pedro Infante: Escuela de rateros” del director mexicano Rogelio A. González.

En la década de los 60, Francisco Fellove deja huellas en programas de la televisión mexicana y también se deja ver en los cabarets de la ciudad. En estos espacios nocturnos es donde el maestro perfecciona su estilo y cultiva su talento versátil en cada una de sus presentaciones. Su creatividad no sólo se hace evidente en las improvisaciones rítmicas y del tratamiento de su voz, sino que también incluye una gestualidad, en ocasiones exagerada, que con el tiempo se conviertió en parte indispensable de su sello.

Francisco Fallove, “El Jamaiquino” de Niño Rivera

En la peculiaridad de su canto se debe destacar que Fellove es considerado uno de los primeros cantantes cubanos que incorporó el scat en la música cubana. Esta difícil técnica tiene sus comienzos alrededor de 1926 en una grabación del maestro Louis AmstrongHeebie Jeebies” y es definida como improvisaciones donde la voz es tratada como un instrumento sin que la palabra o el sentido común del verbo intervengan en su expresión. El scat en el estilo de Fellove se puede apreciar en muchas de sus grabaciones y se caracteriza por utilizar melodías con fuerte intención rítmica donde combina elementos de rumba, de son, de bolero o de inflexiones de rasgos jazzísticos, pero con una sólida base de las acentuaciones de la música cubana. En muchas de sus canciones Fellove incorpora vocablos de su propia invención pero que dentro de un contexto sonoro alcanzan un significado rítmico y tímbrico muy pegados a las raíces afrocubanas.

Francisco Fellove, “Mueve la cintura

Durante su carrera artística, Fellove hizo varias presentaciones en países como Panamá, Argentina, Colombia, Venezuela o Puerto Rico. Este excepcional artista realizó varias visitas de tipo profesional a Nueva York, donde se presentaba en las mejores salas del momento. En la ciudad de los rascacielos además de compartir escenarios con grandes de la música, se daba cita con amigos que resultaron ser de una lealtad casi eterna. Entre ellos se puede mencionar a Celia Cruz, Machito y Graciela, Chico O’Farrill u Olga Guillot.

Una de sus más memorables visitas a esta ciudad queda registrada en 1996 en una presentación especial que le realizara un devoto de su estilo, Wynton Masalis junto a Chucho Valdés. Tres años más tarde otro de sus más incondicionales admiradores, el pianista cubano Osmany Paredes presta su talento para, junto al trompetista Chocolate Armenteros y el Gran Fellove, producir un material inédito que recogió su último trabajo discográfico. En el año 2002, hizo popular una versión tumba/mambo del tema del cantante StingWalking on the Moon”.

El legado de Francisco Fellove ha llegado hasta las más jóvenes generaciones con una propuesta fresca, atrevida y totalmente espontánea. Su especial estilo, su humor y su energía fueron parte de las esencias de este gran maestro, su espectáculo brilló con el color de múltiples expresiones, todas mezcladas, todas integradas en un personaje único, eterno y entrañable.

Francisco Fellove y Los Cuatro Sole, “Volare

Fuentes:

Imagen de cabecera: Francisco Fellove. Foto tomada de wwww.abc.es