Jennifer Panebianco del Mónaco, más que talento.

Por: Imilka Fernández.

Jennifer Panebianco Del Monaco, Introduction et Tarantelle de Pablo Sarasate y el bis Le Sautillé de Wieniawski.

Sólo el que practica la música y puede sumergirse en sus interioridades, logra apreciar realmente lo que hay detrás de todo esto que acabamos de escuchar.

Para que el encanto de la música llegue al corazón, hace falta hacer coincidir muchos elementos, pero sin lugar a dudas, primero hay que asegurar un sin número de cosas que nombrarlas nos llevaría algún tiempo. Por decir algo, hablaríamos de notas, de frases y fraseo, de sonido, de estilo, de movimientos diversos… y hacer que todo esté perfectamente coordinado sabemos que lleva un período de tiempo determinado y una dedicación especial, además de las aptitudes y actitudes requeridas, del conocimiento y de la madurez que permite cada vez perfeccionar el trabajo.

Jennifer Panebianco Del Mónaco ha logrado saltar todas las reglas conocidas para llegar a este alto nivel alcanzado en la ejecución y en la interpretación. Y es que a la corta altura de sus 10 años, esta niña de coletas y flequillo ya tiene en su haber un cúmulo de vivencias excepcionales y una trayectoria impresionante:

  • Primer Premio Absoluto en el Concurso Internacional de violín “Marie Cantagrill” en Francia (2013).
  • Primer Premio Absoluto y Premio especial Rising Star en The Muse Competition en Santorini, Grecia (2013).
  • Primer Premio Absoluto, categoría solo strings en la European Music Competition Citta Moncalieri en Turin, Italia (2013).
  • Premio Ferrari en la European Music Competition Citta di Moncalieri en Turin, Italia. (2013).
  • Primer Premio (exaequo) en la categoría solista con orquesta, límite de edad hasta 35 años para violinistas y pianistas en la European Music Competition Citta di Moncalieri en Turin, Italia.(2013).
  • Primer Premio absoluto en el Concurso Internacional de violín “Giuseppe Tartini” en Piran, Slovenia (2013).
  • Primer Premio en el Concurso Internacional de Música “Giovani Musicisti” en Treviso, Venecia, Italia.
  • Primer Premio Absoluto en el Farnham Competitive Music Festival en Inglaterra. (2014).

Jennifer Panebianco Del Mónaco durante su actuación en el Marie Cantagrill International Violin Competition – 1st Prizes Winners Concert. 2013.

Su conexión con la música le viene de muy cerca y por herencia. Sus padres, Alfredo Panebianco y Vania Del Mónaco, son excelentes guitarristas, activos y destacados en su carrera profesional y sin lugar a dudas, la pequeña Jennifer absorbió esas esencias indispensables para sentirse a gusto en el medio musical y cuando tenía tan sólo cuatro años, sorprendió a todos con su insistencia: Tocaría el violín.

¿Será que ya lo tenía tan claro?

Comenzaron clases privadas con diferentes profesores, incluyendo al maestro cubano Evelio Tieles quien valoró con admiración el talento de Jennifer hasta que recientemente se matriculó en el Conservatorio Profesional de Música de Vila Seca bajo la tutela de su profesor Josep María Ferrando. Lo que viene después se deduce. Viajes, prácticas no muy extensas, preparación para concursos, repertorio de grandes dimensiones y de alta dificultad, todo para demostrar que Jennifer tiene un talento excepcional para la música.

Jennifer Panebianco Del Mónaco en la  final del European Music Competition Moncalieri. 2013.

En Jennifer todo se magnifica. Su virtuosismo es poderoso, no sólo por la agilidad de sus deditos, sino también por el dominio del arco, por sus movimientos controlados y de gran naturalidad, por la afinación y la calidad del sonido por el fraseo que se conecta directamente con su musicalidad exquisita y sensible. Pero más asombrosa es su seguridad, su entrega a lo que hace, el dominio que muestra en todo momento y por la manera en que se involucra y se zambulle en una expresión sublime que roza con la perfección. Y con ella, nos arrastra a todos.

Y su expresión es la de una niña feliz, tranquila, complacida con la certeza del triunfo y de un éxito que ya tiene sus frutos.

Sin dudas, este fue un mandato divino: ¡Esta niña será una gran violinista!

Imagen de cabecera: Jennifer Panebianco Del Mónaco.