Nicolás Guillén, son y poesía

Por: Mirna Guerra.

Hoy dedicamos esta publicación al Poeta Nacional de Cuba Nicolás Guillén, 10 de julio de 1902- 17 de julio 1987. Nicolás Guillén es el escritor cubano que inició una poesía de vanguardia y comprometida con las ideas sociales de su tiempo, a quien se le considera uno de los principales exponentes de la poesía negra o afrocubana. Entre sus principales títulos se encuentran los Motivos de Son, Songoro Cosongo  y  El Son Entero.

La obra poética de Nicolás Guillén emana música y ritmo propios, cualidades que han inspirado a un gran número de autores cubanos e internacionales a la creación de importantes composiciones expresadas en la música popular y en un plano más elaborado en la música de concierto. Guillén abordó en su poesía variadas temáticas: lo afrocubano como eje central, el compromiso social, lo lírico y lo amoroso. Versos que fueron traducidos en canciones por importantes figuras del acontecer musical del país como los hermanos Emilio y Eliseo Grenet, Alejandro García Caturla, Amadeo Roldán, los compositores del Grupo de Renovación Musical y en una variante más estilizada los creadores de la nueva generación de músicos junto a destacados artistas de la creación popular.

Ignacio Villa, Motivos de Son musicalizados por Grenet.

Nicolás Guillén formó parte de una nueva generación de intelectuales que en los inicios del siglo XX se plantearon destacar en sus obras lo nacional, lo cubano por encima de cualquier influencia extranjera. De este modo se produjo un movimiento reflejo del proceso de formación de la conciencia nacional popular. Al retirar los ojos de la cultura europea y volverlos al acontecer nacional todo suceso nuevo fue motivo de crítica y de análisis profundo.

En la poesía el tema negro cobró gran importancia y fue inaugurado con la Bailadora de Rumba de Ramón Guirao en abril de 1928. El negrismo o afrocubanismo significó la apertura hacia posibilidades reales de expresión a un genio que encontró su voz en los versos de Nicolás Guillén. “En él lo negro y lo social acabaron integrándose en la poesía de más calidad cubana y universal que esas direcciones han producido en nosotros, y creo, en Hispanoamérica” (Vitier 1970:419) (1).

La obra de Guillén se ha relacionado con el descubrimiento de las posibilidades poéticas que encierra la estructura musical de uno de los géneros más auténticos de la música cubana: el son. El desarrollo de este género musical está estrechamente ligado al contexto histórico del pueblo y ha sido un medio de expresión de las posibilidades creativas y el modo de hacer cubanos. La proyección nacional e internacional que alcanzó el son rebasó los marcos de lo popular y después de un paulatino proceso de asimilación fue aceptado por los representantes del arte culto.

Pedro Espinoza, Mulata.

La aparición de los Motivos de Son de Nicolás Guillén en abril de 1930 propició el conocimiento del inmenso poder de comunicación sonera que encierra este género musical. Se ha dicho que la estructura formal de los poemas de Guillén proceden del estribillo o montuno del son popular, principalmente en su sentido rítmico-métrico. Cintio Vitier al analizar la poesía guilleniana plantea: “En sus Motivos de Son (1930), sigue claramente el esquema del son musical: primero el Motivo, lo que viene a ser la letra, y en seguida el montuno, que es el comentario malicioso, burlón, a punto siempre de adquirir una tal autonomía rítmica, que se olvide el asunto inicial” (Vitier 1970:420) (2).

Ciertamente los estudios realizados sobre el son dan a conocer los rasgos que identifican el género como una especie vocal-instrumental con función de canto y baile, el cual se sustenta en un patrón básico estructural de alternancia entre el estribillo (elemento recurrente el cual puede ser muy breve, presentado en pocas palabras o frases pequeñas, y también puede mostrarse en estrofas cortas) y la copla, de función descriptiva e improvisatoria. Generalmente el son comienza con una sección introductoria, a la que suceden las coplas y el estribillo que conducen al desarrollo desde el punto de vista climático. Termina en una sección conclusiva que puede estar matizada por improvisaciones y recurrencias en el estribillo, que en ocasiones, por un peculiar valor de comunicación, puede llegar a independizarse del resto de la obra; sección de fuerte contraste a la que el músico popular dio el nombre de montuno.

Una mirada a los sones de Nicolás Guillén hace destacar lo rítmico-métrico, el uso de jitanjáforas negroides, el empleo del estribillo de manera funcional y otros recursos que una vez integrados alcanzan un gran poder de comunicación. “…la fuerza y el valor de sus versos están más allá de una hábil utilización de elementos aislados. Y esto es no solo en sus clásicos sones, /…/ sino en la totalidad de su obra. Guillén no es sonero porque hizo o hace sones, dicho así; lo es porque hace mucho tiempo estableció comunicación con su pueblo: captó de él -con una intensidad que pocos creadores han logrado-, su modo de identidad”. (Orozco 1984:379) (3).

Septeto Nacional, Songoro Cosongo.

Los Motivos de Son de Nicolás Guillén fueron abordados por diversas personalidades de la música que buscaban en los elementos populares la esencia de su creación musical. Estos poemas cobraron vigencia en las obras de Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla traspasando las supuestas barreras entre las llamadas música popular y de concierto. En entrevista realizada por Orlando Castellanos en La Habana, noviembre de 1976, el poeta expresó: “…la música que se ha puesto a mis poemas contiene el carácter de ellos, aunque me parece que se ajustan mas al texto en los poemas que responden a aquellos medios en que la integración nacional tiene por base la mezcla de africano y español, como ocurre en Cuba. Amo lo que hicieron con mis versos Roldán y Caturla; en una vertiente más popular Grenet y los compositores de ambas trovas”. (Castellanos 1989:69) (4).

Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla se convirtieron en los precursores del sinfonismo musical cubano, sus obras de temática afrocubana incorporan elementos técnicos que ponen de manifiesto un nuevo sello dentro de la identidad nacional, además de la apertura para la renovación del parámetro tímbrico que se hizo posible al incorporar instrumentos propios de la organología cubana como el bongó, las maracas, cencerro, güiro y clave, junto a los ya tradicionales instrumentos europeos. Caturla defiende las posibilidades técnicas y rítmicas de los instrumentos afrocubanos: “La fuerza dinámica de la orquesta aumenta en determinados momentos con la intromisión de los percutores mencionados” (se refiere a los bongoes, las maracas, las claves, los tambores africanos, los timbales pequeños de las orquestas típicas, y los tres, marímbula, cencerros e instrumentos propios de las agrupaciones populares de músicos cubanos) sobre todo para obtener ciertos efectos de empaste y colorido. Bellísimas combinaciones pueden resultar del empleo de los tres y marímbulas, por ejemplo, así como de otros instrumentos típicos que llevan a la orquesta , en notas de originalísima policromía, su bella esencia musical” (Caturla 1929) (5).

Amadeo Roldán, Rítmicas V y VI.

La irrupción del afrocubanismo y el reconocimiento del ancestro africano y su potencial dentro de la cultura y la realidad social del cubano unido a la musicalidad y ritmo de la poesía de Nicolás Guillén hizo que los músicos cubanos se apropiaran de sus versos para mostrar su grado de afinidad hacia ese ideal nacional. Incontables ejemplos de los poemas de Guillén fueron puestos en música y llevados a la cancionística, a la música coral y a la música popular cubana. Poesía lírica, negra, social, obras disímiles en un amplio y colorido abanico de expresión que revelan a un gran poeta con una vena inagotable de pueblo.

En los poemas de Guillén está la música, ya que impregnado de melodía, de ritmo, de folclor estaba su pensamiento. Algunos lo han catalogado como el más grande de los soneros, pues “… el son cuyo secreto solo posee Nicolás Guillén, levita suave para unirse a la tonada eterna”. (Vitier 1970:434) (6).

Ars Viva, Negro Bembón.

 

Referencias:

  1. Cintio Vitier: Breve exámen de la poesía social y negra. La obra de Nicolás Guillén Hallazgo del son, 1970 p.419.
  2. Cintio Vitier: Breve exámen de la poesía social y negra. La obra de Nicolás Guillén Hallazgo del son, 1970 p.419.
  3. Danilo Orozco: El son: ¿ritmo, baile o reflejo de la personalidad cultural cubana? 1984 p. 379.
  4. Orlando Castellanos: Qué honor más grande para un poeta que contribuir con su poesía a modificar el mundo en que vivimos, Nicolás Guillén, 1989 p. 69.
  5. Alejandro García Caturla: Posibilidades Sinfónicas de la Música Afrocubana, 1929.
  6. Cintio Vitier: Breve exámen de la poesía social y negra. La obra de Nicolás Guillén Hallazgo del son, 1970 p. 434.

 

Fuentes:

  • http://www.cervantesvirtual.com/portales/nicolas_guillen/
  • Alén, Olavo: Géneros de la Música Cubana. Primera parte. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1981.
  • Castellanos, Orlando: Qué honor más grande para un poeta que contribuir con su poesía a modificar el mundo en que vivimos, Nicolásé, en Formalmente Informal, Ediciones Unión 1989.
  • García Caturla, Alejandro: Posibilidades Sinfónicas de la Música Afrocubana, en revista Musicalia Nº.7 La Habana 1929.
  • Guerra, Mirna M: Nicolás Guillén en la Canción Cubana de Concierto, ponencia, CIDMUC septiembre 2001.
  • Orozco, Danilo: El son: ¿ritmo, baile o reflejo de la personalidad cultural cubana?, en Musicología en Latinoamérica. Editorial Arte y Literatura, La Habana 1984.
  • Vitier, Cintio: Breve exámen de la poesía social y negra. La obra de Nicolás Guillén Hallazgo del son, en Lo Cubano en la poesía. Editoria Letras Cubanas, La Habana 1970.

 

Imagen de cabecera: Nicolás Guillén.
Fotografía tomada de http://www.fguillen.cult.cu/