José White, de Cuba para el mundo

El 3 de agosto de 1856, en La Gazzete Musicale de París se hacía referencia a José White, probablemente la primera sobre su activa vida musical alrededor del mundo:

… Ya el gran concierto de Viotti se había ejecutado diecinueve veces y a pesar de las grandes bellezas de esa obra clásica, el jurado comenzaba a escucharla con somnolencia. El señor White se presentó (…) Aborda a su vez el repetido concierto que desde ese instante se convierte en una obra nueva; el Jurado lo escucha con tanto placer como admiración como si lo oyera por primera vez y apenas White concluyó aquel morceau, es proclamado vencedor por unanimidad de votos del Jurado. Mr. White tiene poco más de diecinueve años, y desde hace apenas uno, ingresó en el Conservatorio siguiendo la clase de Alard, pero ¿dónde tomó sus primeras lecciones? ¿Cómo este hijo de la virgen de América se ha hecho el émulo de los grandes violinistas conocidos en Europa? He aquí lo que ignoramos y lo que desearíamos saber por honor de la Escuela americana, de la que es una soberbia muestra el eminente White.” (1)

Conocido en el mundo entero como José White, el virtuoso violinista y compositor cubano, mulato de naturaleza, dejó huella en cada lugar que visitó. En Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, Panamá, Venezuela, México, Nueva York, Washington, Filadelfia, Londres, Roma, Lisboa y a lo largo de nuestra isla, cada concierto ha sido recogido en la prensa de aquel entonces donde la crítica no escatimaba en halagos y muestras de admiración a su talento y su exquisita ejecución.

A través de esas reseñas conocemos de su especial habilidad para interpretar el instrumento y de su repertorio cubierto de complejas obras clásicas y contemporáneas, pero hoy, con sólo escuchar los primeros acordes de su preciosa “La bella cubana”, hablamos de una cubanía sin límites.

Leonardo Gell (piano), Fernando Muñoz (violín) y Dianelys Castillo (clarinete), “La bella cubana” de José White.

Hijo de Don Carlos White un español y de una criolla cubana de antecedentes africanos. José White nació en Matanzas el 17 de enero de 1836. Comenzó sus estudios musicales a los cinco años bajo la atención de su padre quien era un violinista aficionado y más tarde los continuó con José Miguel Román y Pedro Hasserf. Cuando tenia 18 años, el 21 de marzo de 1854, realiza en Matanzas su primer recital con obras del repertorio internacional y dos de sus propias composiciones, acompañado al piano por el compositor y pianista norteamericano Louis Moreau Gottschalk, quien además de alentarlo a continuar estudios en París, hizo posible su viaje a Francia.

En 1856 José White es admitido en el prestigioso Conservatorio de París después de ser seleccionado unánimemente entre 60 candidatos rivales. Allí estudió con el eminente maestro de la escuela francesa de violín Jean-Delphin Alard, recibió clases de armonía y composición con Henri Reber y de contrapunto y fuga con Ferdinand Taite. Un año después obtuvo el Primer Gran Premio del Concurso del Conservatorio de París. A partir de este momento, White establece contactos de alta valía profesional entre los que se encuentra Rossini, el famoso compositor italiano.

Pero en 1858 sus estudios y su actividad social parisina se vieron interrumpidos con un viaje inmediato que tuvo que realizar a Cuba por causa de una grave enfermedad de su padre. En Matanzas permaneció hasta 1860 que regresa a París a terminar sus estudios. Durante la estancia en su ciudad natal, ofreció una serie de conciertos acompañado del pianista Adolfo Díaz, también durante este período queda registrada bajo su autoría obras como Fantasía Cubana, el Estudio No. 6 Op 13 para violín, La bella Cubana y Bolero de Concierto.

Su recital de graduación, así como los importantes conciertos que realizó en París entre 1860 y 1861 elevaron aún más el prestigio del violinista cubano y la prensa hizo eco del éxito de sus conciertos y presentaciones. Todo el tiempo mantuvo la conexión con su maestro Jean-Delphin Alard, quien lo invita a participar de la Societé Alard-Frachomme en 1864 y cuando éste enferma un año después, ocupa eventualmente su plaza de profesor en el Conservatorio.

Su vida social en París se ve enriquecida por amistades del ámbito musical de élite como Charles Gounod, además tocó junto a Camile Saint-Saëns y Charles-Marie Widor. Gran parte de sus composiciones fueron estrenadas por él mismo en sus conciertos y una de las que mayor éxito recibió por parte del público y de la crítica fue el Concierto para violín y orquesta en Fa# menor compuesto en 1867 y sus Seis Estudios Brillantes escritos para el perfeccionamiento de la formación de los violinistas. Por ello, el Comité de los Estudios Musicales del Conservatorio de París los mantuvo durante unos años dentro del currículum de ejercicios obligatorios de sus alumnos.

Concierto para violín y orquesta en Fa #m” de José White

José White estuvo interesado en las agrupaciones de música de cámara y junto a Paul de la Nux y Jules Lasserre conformaron la Societé des Trois Anciens et Modernes en 1865. Al principio fueron criticados por darle mucha importancia a la música de compositores alemanes y por eso, su Societé Schumann y su Quinteto de Piano fundado en 1870, cambiaron su nombre por Societé de Musique de Chambre y comenzaron a incorporar con más frecuencia la música de compositores franceses.

Entre 1875 y 1877 José White inicia una gira por América en la que se presenta dos veces como violinista solista en la Orquesta Filarmónica de Nueva York en dos temporadas consecutivas y realiza otros conciertos adicionales en la zona de Nueva York, Boston, Washington, Filadelfia. Massachusetts y Pennsylvania.

A partir de 1877, White permaneció eventualmente en Brasil como compositor de la corte del Emperador Pedro II y profesor del Conservatorio de Río de Janeiro hasta 1889 que la monarquía se disolvió y entonces decidió regresar a París para permanecer allí hasta 1918 que muere a la edad de 83 años.

Hasta ese momento, el maestro José White se mantuvo desarrollando una intensa actividad como violinista, profesor y compositor. Entre sus alumnos se encuentran violinistas de la talla de George Enescu y Jacques Thibaud. Durante su destacada trayectoria José White fue aclamado en muchos salones y salas de conciertos en París, Madrid y Nueva York. Realizó conciertos para la familia imperial francesa en el Palacio de las Tullerias y para la reina Isabel II quien lo condecoró con la orden de Carlos III.

Muchas son las leyendas que se tejen alrededor de la figura de José White aunque realmente, los sucesos más importantes alrededor de su vida, han sido estudiados con rigor de investigación profesional como es el caso de Oscar Carreras y el de Josephine Wright, profesora de música  en el College of Wooster en Ohio. Entre estas leyendas se encuentran que su instrumento, un Stradivarius de 1737 llamado “Canto del cisne”, el último que realizara el gran luthier cremonense a la edad de 93 años, lo pudo adquirir después de realizar la venta de dos casas que poseía en su natal Matanzas y otra narra que en 1875 fue expulsado de Cuba junto con Cervantes por ayudar a la causa de las guerras independentistas.

De cualquier manera, rodeado de leyendas o no, su figura permanece. Su música representó un canto único, mestizo desde donde quiera que hizo vibrar su violín. Siempre con maestría, con talento y con la dedicación de un grande de todos los tiempos. El nombre de Cuba en José White.

Fernando Muñoz, “Zamacueca op.30” de José White.

Referencia:

(1) Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba. Radamés Giro. T.4 Instituto Cubano del Libro. La Habana. Cuba. P.286

Fuentes:

Imagen de cabecera: José White. Foto tomada de memorandumvitae.blogspot.com