Jueves de antaño: Eduardo Sánchez de Fuentes

A escasos días del 141 aniversario del nacimiento de uno de los compositores más reconocido en todo el mundo por la popularidad que alcanzó su famosa habanera “Tú”, definida jocosa y acertadamente por Alejo Carpentier como el primer best seller de la música cubana, hoy destacamos la figura de Eduardo Sánchez de Fuentes y Peláez nacido en la Habana el 3 de abril de 1874.

Pilar y Arabel Moráguez, “” de Eduardo Sánchez de Fuentes

Sánchez de Fuentes ha sido considerado como uno de los creadores más representativos de los primeros años del siglo XX, su catálogo comprende casi todos los géneros de la creación musical: la ópera, la zarzuela, la opereta, el oratorio, cantatas, el ballet, música de cámara, música sinfónica, piano solo y un significativo número de canciones. También fue crítico musical, conferencista y realizó diferentes estudios musicológicos en la búsqueda de las verdaderas raíces de la música cubana.

Eduardo Sánchez de Fuentes  y Peláez. Foto tomada de www.martinoticias.com

Eduardo Sánchez de Fuentes y Peláez. Foto tomada de http://www.martinoticias.com

Procedente de una familia intelectual en la que encontró su motivación hacia las artes, Eduardo Sánchez de Fuentes era hijo de Eugenio Sánchez de Fuentes (magistrado español y funcionario colonial amante de la poesía) y Josefina Peláez Cardiff (pianista y cantante de orígen puertorriqueño). Su formación musical la realizó en el Conservatorio Hubert de Blanck de La Habana donde adquirió conocimientos de teoría, solfeo y piano. Entre sus maestros destacan Ignacio Cervantes, Carlos Anckermann y Arturo Quiñones.

Sánchez de Fuentes se mueve dentro de los tres campos de la música: popular, profesional y folclórica. En su afán de hallar los verdaderos antecedentes de nuestra música, incursiona en lo folclórico y aborda en un plano teórico lo referente a la esfera popular (1). Su pensamiento le llevó hacia la tendencia folclorista convirtiéndose en defensor del antecedente aborígen o indigenista en la música cubana, aseveraciones que plasmó en varios de sus trabajos teóricos publicados y que le condujeron equivocadamente a negar la presencia y raíz africana en nuestra música. Por lo cual mantuvo controversias con otros destacados músicos y estudiosos musicales de la época que seguían la tendencia hacia la corriente afrocubanista.

Entre sus distintas actividades cabe señalar que fue presidente de la Academia de Artes y Letras de Cuba y de la Sociedad de Autores Cubanos. Como representante de estas instituciones asistió a numerosos encuentros internacionales como congresos, foros y conferencias celebrados en distintos países como Estados Unidos, México, Italia y Francia. Entre estos se encuentra su participación en el Congreso Internacional de Música celebrado en Roma (1911) y posteriormente en Nueva York (1929), así como en el Festival Iberoamericano de Barcelona.

Esta controvertida figura de nuestra música reflejó en sus obras múltiples influencias. En el campo de la ópera destaca su tendencia hacia el Verismo italiano y en sus canciones asimiló los cambios y aportes de la música popular cubana, aún así muchas de estas piezas son consideradas auténticos lieder dentro de esta esfera creativa. El lied, la habanera, la criolla y el bolero fueron modalidades de la canción abordadas por el compositor. Estas últimas expresaron un acercamiento de su producción musical al plano de la música popular. El propio compositor planteó: “Es necesario que se haga por nuestros autores una labor de estilización, tomando de nuestra música los motivos más populares, vistiéndolos armónicamente, espiritualizándolos, para que nuestra música sea conocida en el extranjero en sus formas más elevadas.” (2)

Ramón Calzadilla, “Corazón” de Eduardo Sánchez de Fuentes

La belleza de las melodías creadas por Sánchez de Fuentes, además de la riqueza expresiva de este medio, fue uno de los rasgos típicos en sus composiciones y quizá uno de los elementos que más evidencian la influencia de la ópera italiana en sus creaciones, mezcladas con rasgos de la danza criolla y la canción tradicional. Sin dudas fue Eduardo Sánchez de Fuentes la figura cimera de la composición lírica en Cuba con seis óperas: Yumurí (1898), El náufrago (1901), Dolorosa (1910), Doreya (1918), El caminante (1921), Kabelia (1942). Cinco Zarzuelas: Cuartel general (1895), Entre primos (1895), Los líos de Perdiduelas (1896), La dulce caña (1922), Cubita bella (1923). Dos operetas: El caballero de plata (1915) y Después de un beso (1916). Un gran número de canciones que reflejaron el momento cumbre en la consolidación y síntesis de los rasgos de criollez y cubanía que se gestaron en el siglo XIX y definieron una de las principales formas de la creación vocal cubana: la canción lírica. Títulos como , Mírame así, Linda cubana, Amor, Romance del ingenio antiguo, Danza, La volanta, Nieblas, Vivir sin tus caricias, forman parte del repertorio lírico cubano.

Lázara María Lladó, “Mírame así” de Eduardo Sánchez de Fuentes

Otras de sus obras importantes son los Poemas Sinfónicos Tríptico cubano, Bocetos cubanos, Temas del patio, Rapsodia cubana y Anacaona. El maestro Eduardo Sánchez de Fuentes fue el primer compositor cubano en crear para la danza con el estreno en 1940 de su ballet Dioné en el Teatro Auditorium de La Habana por los bailarines Fernando, Alberto y Alicia Alonso. Sus publicaciones sobre la historia de la música folclorica cubana comprenden La música aborigen de América (1939), La última firma de Brindis de Sala, Viejos ritmos cubanos (1937), Consideraciones sobre la música cubana (1936), Ignacio Cervantes Kawanag, pianista y compositor eminente (1936), La contradanza y la habanera (1935), Folklorismo (1928), Influencia de los ritmos africanos en nuestro cancionero (1927), Cuba y sus músicos, El folklore en la música cubana (1923).

Orquesta Sinfónica Nacional, “Danza de Dioné con las ninfas” de Eduardo Sánchez de Fuentes

Referencias:

  • (1) Maribel Lezcay: Eduardo Sánchez de Fuentes y la música cubana de 1902 a 1940, p. 16-17 (Tesis)
  • (2) Eduardo Sanchez de Fuentes: Folklorismo, p.146, Imprenta Molina y Cía, La Habana 1928.

Fuentes:

Imagen de cabecera: Eduardo Sánchez de Fuentes y Peláez. Foto de www.martinoticias.com