In Memoriam: Vicentico Valdés

DATOS PERSONALES:

  • Vicente Valdés Valdés.
  • Natural de La Habana, Cuba.
  • Nace el 10 de enero de 1921.
  • Muere en Nueva York el 26 de junio de 1995.

FORMACIÓN MUSICAL

  • Desciende de una familia musical.
  • Su hermano Alfredo fue cantante del Septeto Nacional y sus hermanos Marcelino y Oscar fueron destacados percusionistas en Cuba.
  • Tiempo después, también perteneciente a esta familia musical se destacaba en el grupo Irakere su sobrino Oscar Valdés, percusionista y cantante.

TRAYECTORIA ARTÍSTICA:

  • A los 16 años comenzó como cantante del Segundo Septeto Nacional por un breve tiempo.

    Vicente Valdés Valdés

    Imagen encontrada en Youtube

  • Junto a sus hermanos conforma una famosa agrupación de aquel momento, la orquesta de Cheo Belén Puig entre los años 1938-1940. Después pasa a formar parte de la orquesta Cosmopolita, con la que llegó a alcanzar gran reconocimiento como cantante en La Habana y realizaba, junto a ella, continuos y prestigiosos programas radiales en la emisora Cadena Azul (1943).
  • En 1944 se traslada a México y allí trabaja en varias orquestas hasta llegar al Conjunto Tropical del tresero y cantante cubano Humberto Cané.
  • Graba sus primeros temas con el Conjunto Tropical “Un meneíto na’ má” y “Negro bonito” con el sello mexicano Peerless (1946).
  • Se establece en Nueva York y fue cantante de la orquesta del pianista puertorriqueño Noro Morales (1946).
  • Dos años más tarde trabaja en la orquesta de Tito Puente junto con su hermano Alfredo Valdés y graba temas como “Tatalibabá”, “El rey del Timbal”, “El baile del Pingüino”, ”Ese tumbao”, “Mambo con Puente”, “Abaniquito” y “Quiéreme y verás” (1948).
  • Según el investigador cubano Díaz Ayala, para este tiempo ya a Vicentico Valdés lo presentaban como “la voz elástica de la canción”, pues al convertirse en solista le daba una cadencia muy personal al terminar cada frase musical
  • En 1948 se traslada a Los Ángeles, California y más tarde a New York, cantando en el teatro Hispano. En ese mismo año graba junto a la orquesta de Noro Morales: “Guararé”, “Una cualquiera”, “Qué problema” y “Ya son las doce”; con Tito Puente “Arrollando”, “Ran-kankán”, y “Babaratibiri”.
  • En 1953 Vicentico es enviado a La Habana por el sello SECCO de Nueva York, para que grabe unos temas del pianista también cubano René Hernández. Graba en ese momento “Cómo fue” de Ernesto Duarte y “Plazos Traicioneros” de Luis Marquetti.
  • En esta ocasión graba en La Habana con la Sonora Matancera, dos temas que le darían a conocer “Una Aventura” de Chiquitica Méndez, y “Lindo Omelenko” de Francisco Fellove (1953).
  • A su regreso a Nueva York y valiéndose de la fama alcanzada con las anteriores grabaciones realizadas con la Sonora Matancera en La Habana, forma su propia orquesta, dirigida en diferentes ocasiones por René Hernández, Charlie y Eddie Palmieri, Javier Vázquez y Horacio Malviccino.
  • Con ella actuó en el Palladium Balroom y en el Diplomat Hotel (1954). Para entonces ya es reconocido como un excelente bolerista que le impregnaba un estilo peculiar a las guarachas, mambos y otros ritmos.
  • Realiza una gira por Buenos Aires y le apodan “El Gardel de Cuba”, según el diario Crónicas.
  • Participa en un gran espectáculo organizado por el empresario Gaspar Pumarejo denominado “50 Años de Música Cubana”. Este evento realizado en el Stadium del Cerro, agrupó a destacadas figuras cubanas de gran prestigio internacional como Antonio Machín, Miguelito Valdés, Mario Bauzá, Machito, René Touzet, Raúl del Castillo, Gilberto Urquiza, entre otros.
  • “Los aretes que le faltan a la luna” del autor filinero José Dolorez Ordoñez, grabado por Vicentico y la Sonora Matancera, es el tema romántico que lo catapulta al éxito definitivo.Es grabado en 1957 en La Habana y se convierte en el disco del año.
  • Establece su centro de trabajo en Nueva York, aunque todo el tiempo se mantiene de gira por numerosos países de América Latina. Hablar de su fama es hablar de su increíble popularidad en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Venezuela, México, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Panamá, España, Francia, entre otros.
  • En 1961 graba su otro gran éxito: “Envidia” del maestro cubano René Hernández.
  • A partir de este momento muchos discos y giras por Latinoamérica y parte de Europa realizó Vicentico Valdés. Triunfa en Colombia y también consolida su fama en Nueva York.
  • Partició en el homenaje que se le realizara a la Sonora Matancera por su 65 aniversario en Nueva York en 1989.

DISCOGRAFIA:

En su larga carrera dejó 50 grabaciones realizadas. Con tres de ellas obtuvo tres discos de Oro con el sello BRONCO: Vicentico Valdés en la lejanía con Bobby Valentín y su orquesta (1983), Bobby Valentín & Vicentico Valdés (1990) y uno póstumo: Clásicos de Vicentico Valdés con la orquesta de Bobby Valentín (1996).

Aquí algunos de sus discos:

  • LISTENING AND DANCING. Secco Records, Estados Unidos y Canadá (1958).
  • VICENTICO VALDÉS CON LA SONORA MATANCERA. Secco Records, Colombia (1959).
  • EL ESTILO DE VICENTICO VALDÉS. Secco Records. La Habana, Cuba (1961).
  • SUAVE. Vicentico Valdés y Joe Caín. Secco Records, Estados Unidos (1963).
  • CANTA NO PUEDO OLVIDAR. Secco Records, Estados Unidos (1966).
  • UN MOMENTO FELIZ. UA Latino, Estados Unidos (1970).
  • ALEGRE Y SENTIMENTAL. Raíz. Estados Unidos (1979).
  • EN LA LEJANÍA. Discomoda. Colombia (1983).
  • VICENTICO VALDÉS SINGS. Secco Tropical. Portugal (1990).
  • CUBANA. Vicentico Valdés & Celio González y la Sonora Matancera. Saludos Amigos. Europa (1993).
  • SE FORMO EL RUMBÓN. Vicentico Valdés & Miguelito Valdés y la Sonora Matancera. Secco Records, Estados Unidos (1998).

LEGADO DE VICENTICO VALDÉS A LA MÚSICA CUBANA:

Fue uno de los más destacados exponentes de la cancionística cubana. Su musicalidad, su estilo, el timbre peculiar de su voz y su impecable afinación lo han colocado en la cima de la música cubana de varias décadas alrededor del mundo.

Trabajó varios géneros como la guaracha, el mambo, el chachacha, pero es en la canción romántica donde alcanzó la inmortalidad de su obra.

Sin ser “feeling” su estilo se regodea en el estiramiento de las frases y en el énfasis de alargar las cadencias con la vibración de su voz, otorgándole así suavidad y candidez a todo cuanto dice la letra de estas canciones.

Vicentico acumula aún hoy, después de tantos años, muchos admiradores en Cuba y alrededor del mundo que reconocen el valor de su obra. Es una referencia obligada para conocer la esencia del cancionero cubano y al mismo tiempo su repercusión a nivel internacional.

Imagen de Cabecera: Vicente Valdés. Fotografía tomada de www.montunocubano.com