WCM en el Festival de Jazz de Barcelona – Parte III

“Cuando hablamos de música cubana hablamos de líneas extraordinarias, de movilidad y flexibilidad que confluyen a la par, de un manantial melódico inagotable.”

Mauricio Vallina, 2 de noviembre de 2014

ENTREVISTA A MAURICIO VALLINA

Uno de los nombres que ha brillado por estos días en la 46 edición del Voll-Damm Festival de Jazz de Barcelona, ha sido sin lugar a dudas el del reconocido pianista cubano Mauricio Vallina, quien ha sido laureado en numerosas ocasiones en los escenarios más importantes del panorama internacional. Mauricio Vallina es hasta el momento el único pianista clásico que participa por dos años consecutivos en este Festival.

SUS INICIOS EN LA MÚSICA

“Yo tocaba en un pianito que tenía una de mis abuelas y cuando mi madre me preguntó si quería estudiar música y qué instrumento prefería, yo respondí la marimba. Ella dijo que lo más parecido a la marimba era el piano y aquí estoy después de muchos avatares a lo largo de mis años de estudio”.

Mauricio destaca la influencia esencial que tuvieron en su formación los maestros cubanos Roberto Urbay y Zenaida Manfugás, además de otras figuras relevantes del panorama hispano e internacional como Joaquín Soriano, Alicia de Larrocha y Martha Argerich, entre otros. A esta última la conoció en el año 1989 en Moscú, donde Vallina realizaba sus estudios superiores en el Conservatorio Tchaikovsky y a partir de 1999 hasta la fecha, mantienen un estrecho contacto y una gran amistad. Vallina destaca el privilegio de haber sido presentado por Argerich en 2001 cuando salió su disco y debutó con EMI como pianista y hace una analogía con el momento actual en que ha sido presentado por Chucho Valdés en este festival.

“Hoy que ha sido mi debut en música cubana, ser presentado por Chucho es un privilegio. Para mí, en este género, él es la autoridad máxima.”

SU PARTICIPACIÓN EN EL FESTIVAL

Mauricio, ¿otras veces has tocado en eventos de música popular o siempre han sido de música de concierto?

“Es la primera vez que lo hago, el año pasado y este. El año anterior con Rumba Para Bebo y ahora con el recital Cuba Clásica, soy el único pianista clásico que por dos años consecutivos participa en este festival”.

¿Cómo se integra la música que has escogido dentro de este evento?

“No tiene nada que ver, a pesar de ello el repertorio se presta para relacionarlo, ya que el repertorio de la música cubana está en la raya de todo, o sea el límite o frontera entre un estilo y otro, es muy difícil. Técnicamente es un campo de minas, sea cual sea la obra que escojas, contradanzas de Saumell, danzas de Cervantes, Gottschalk, tras la aparente simplicidad de la partitura se esconde un entramado melódico y de detalles que no permiten relajarse en ningún momento”.

“La música cubana es de una elegancia y belleza excelsas, muy vivaz y necesita de esa vitalidad para ser interpretada y no de una pose determinada. Mi manera de apreciar esos aspectos de la música cubana no está reñida a la forma en como enfrentan los jazzistas a su música, por eso mi selección roza en un punto la posición que tienen los jazzistas de ser un género de izquierda (es decir, el concepto libre de interpretar la música) son maestros del dibujo, de los acentos y las articulaciones para producir justamente el carácter. Esa es mi postura cuando hago la música cubana, en ese sentido yo sin tocar jazz estoy tocando el extremo del mundo de la expresión”.

¿Cómo valoras la música cubana?

“La música cubana es muy particular. Desde el punto de vista clásico es técnicamente dificilísima, después, la cuestión técnica sola no sirve de nada porque si no, no tiene la movilidad que implica el sabor y la autenticidad. Cuando hablamos de música cubana, hablamos de líneas extraordinarias de movilidad y flexibilidad que confluyen a la par. Todo ello debe producir un horizonte de sonoridades que a la larga comunica con una dimensión mayor. La dificultad técnica se incrementa y se mezcla con la otra y de esa depende su sabor. La música cubana es de una extraordinaria belleza. Una melodía es más bella que la otra. Es un manantial melódico inagotable y me refiero a los patriarcas del siglo XIX y primera mitad del XX, que es a quienes he dedicado mi concierto. Ellos son las verdaderas columnas, los capiteles de la música cubana actual”.

¿Cómo ves la creatividad y la improvisación en los músicos clásicos y populares?

“La creatividad que tienen los músicos jazzistas es un juego con la articulación, con los timbres y con los diferentes registros, todo lo contrario del músico clásico que en ocasiones aburre. El músico clásico debe tener esto como referencia, este patrón de la música popular, para hacer de sus interpretaciones un discurso más divertido y vivaz. Yo me siento influido en esta línea, en eso de ser de izquierdas en la música. El humor y la vida tienen que ver con eso con la concepción de la música, sin eso la música se muere es inerte.”

SOBRE WORLDWIDE CUBAN MUSIC

¿Qué puede decirnos sobre el trabajo que realiza Worldwide Cuban Music?

“Creo que es un proyecto importantísimo en el contexto que estamos viviendo. Puede unirnos a todos en nuestro propósito de integrarnos y sobre todo porque dejará una constancia de los valores de Cuba estén donde estén, en todas partes del mundo”.

Imagen: Mauricio Vallina en el photocall del concierto "Irakere 40!"
Fotógrafo: Lorenzo Duaso (http://lorenzoduaso.blogspot.com.es/)