Edición Especial: Chano Pozo

Sin duda alguna, Chano Pozo es uno de los más genuinos representantes de la música cubana a nivel internacional. Quizás su biografía se pudiera sintetizar en sólo una cuartilla, pero su corta vida, su procedencia humilde, sus años de adolescencia perdidos en un reformatorio de varones en Guanajay de Pinar del Río y los innumerables avatares de su existencia que lo convirtieron en un sobreviviente de los barrios y suburbios habaneros, no permiten dibujar la verdadera silueta de este grande de la música cubana.

Fue Luciano Pozo González un músico escogido por la mano divina.

CHANO POZO, EL TAMBOR DE CUBA

Varios factores determinaron la riqueza de este músico excepcional. Su vínculo con la raza y sus raíces africanas, su apego y condición de religioso practicante de la santería, su participación en eventos urbanos como la rumba de solar y en las comparsas, su actividad como músico integrante de agrupaciones con un perfil dirigido a un público más selecto y su creciente popularidad como bailarín y coreógrafo que también le reservó un lugar especial en el show del Cabaret Tropicana. Todas estas experiencias musicales que realizara en La Habana, aportaron a la conformación de esta singularidad de músico.

La Habana de los 40 era una ebullición de ritmos. Había música por todas partes y muchas propuestas diferentes para todos los gustos. Pozo logró alternar con músicos ilustres que años mas tarde serían de referencia obligada en la música cubana.

Para estos años, Chano ya no sólo era reconocido por sus espectaculares presentaciones como tumbador y bailarín, sino que también había alcanzado popularidad como compositor de temas propios interpretados en la voz de Miguelito Valdés como “Blen blen blen”, “Ana Boroco Tinde”, “Parampampín”, “Wawina Yerabo” y “Ariñáñara”.

También otros temas de comparsas han quedado registrados en grabaciones en las voces de Orlando Guerra Cascarita, (“Ampárame”, ” Llora”) y de Tito Gómez con la orquesta Havana Riverside (“Son los Dandies”, “Tumbando caña”), la orquesta de Julio Cueva y otras agrupaciones.

En Estados Unidos también se conocía de algunos temas de Chano Pozo a través de Machito y sus Afrocubanos, del ya mencionado Miguelito Valdés y del catalán Xavier Cugat.

Chano Pozo llega a Nueva York a comienzos de 1947 en busca de lograr una mejor retribución económica a su trabajo. El gran salto se produce en su vida cuando conoce al trompetista norteamericano Dizzy Gillespie, a través de otro gigante de la música cubana Mario Bauzá. Toda la savia acumulada y altamente experimentada que había incorporado Chano Pozo en su estilo personal, logró insertarse con gran acierto en el estilo de la música de jazz norteamericano de esos años y sin lugar a dudas, más tarde, en la conformación de nuevos géneros nacidos de fusiones y con fuerte presencia de la música cubana.

Sus presentaciones en los grandes escenarios de Estados Unidos han quedado grabadas en las páginas de la historia de la música cubana alrededor del mundo. En el prestigioso Carnegie Hall de Nueva York el 29 de septiembre de 1947, la presentación de Chano Pozo junto a la orquesta de Dizzy Gillespie fue una de las más memorables y espectaculares de todos los tiempos.

Su virtuosismo como percusionista, bailarín, improvisador y cantante nunca pasaron desapercibidos. Tuvo admiradores y críticos que se opusieron a su estilo y a su manera de decir, pero Chano Pozo con sólo su presencia se imponía. Su estilo logró renovar y enriquecer conceptos de rítmica y tímbrica, aspectos que determinaron el nacimiento del jazz latino o afrocubano.

La energía, la fuerza de la raza y el saberse poseedor de una cultura poderosa propiciaron el rompimiento de esquemas y estructuras que cambiaron para siempre el curso de la música a nivel mundial.

Desafortunadamente un año después, el 3 de diciembre de 1948, fue balaceado en un bar de Harlem, en los Estados Unidos.

Su legado es uno de los más importantes y preciados dentro de la música afrocubana.

Imagen de Cabecera: Luciano "Chano" Pozo González. 
Fotografía: Allan Grant (1948) para la revista "Life".
Vía: www.jazzinphoto.wordpress.com